Por mucho que quiera planear el viaje, cosa que pocas veces ocurre, me doy cuenta que al final siempre es el mismo viaje el que me reconduce a rincones fuera de toda ruta planeada en los que, mezcla de casualidad e instinto, te detienes para levantar la vista y descubrir esa «mirada» que concentra esa esencia de ese viaje realizado.

Y ahí entra de nuevo en juego la fotografía, y es por ello por lo que tanto me fascina, pues nos permite capturar y mostrar todos esos momentos a quienes que quieran colarse en nuestros mundos, a quienes quieran entrar conocer otros lugares, otras inquietudes, otras miradas; tal vez no las compartas al cien por cien o ni tan siquiera terminen de convencerte, pero por un instante estamos conectados, se ha abierto esa duda «visual» a algo desconocido, diferente.

Todo esto nos enriquece, por ello seguiré haciendo caso a ese instinto que te hace tomar ese camino desconocido, ese impulso a quedarte un rato más en un rincón.